Capacidad: 240 GB, adecuada para instalar el sistema operativo, programas de uso común y algunos archivos personales. Es un buen tamaño para una unidad de arranque para mejorar la velocidad del sistema. Interfaz: Utiliza la interfaz SATA III (6 Gb/s) y es retrocompatible con versiones anteriores. Esto lo hace apto para una amplia gama de computadoras de escritorio y portátiles más antiguas, ya que se conecta con los mismos cables que los discos duros tradicionales (HDD). Factor de forma: 2.5 pulgadas, el formato estándar para portátiles y compatible con las bahías de discos duros de 2.5 y 3.5 pulgadas (con un adaptador) de computadoras de escritorio. Rendimiento: Como todos los SSD SATA, ofrece una velocidad de lectura y escritura muy superior a la de un HDD. Las velocidades suelen rondar los 500 MB/s de lectura y 450 MB/s de escritura, aunque la velocidad exacta puede variar. Esto acelera significativamente el arranque del sistema, la carga de programas y la transferencia de archivos. Durabilidad y eficiencia: Al carecer de partes móviles, es más resistente a golpes y vibraciones que un disco duro tradicional. Además, consume menos energía y produce menos ruido, lo cual es ideal para portátiles.